MANIFIESTO POR UNA VACUNACIÓN BASADA EN LA EVIDENCIA CIENTÍFICA, UNA ACCIÓN COORDINADA EN EL CONTROL DE LA PANDEMIA Y UNA APUESTA DECIDIDA POR LA CIENCIA Y EL FORTALECIMIENTO DEL SISTEMA NACIONAL DE SALUD

Entre el 12 y el 16 de abril se está celebrando de forma telemática el II Congreso Nacional COVID-19, en el que han participado 80 sociedades científicas españolas que representan a más de 200.000 profesionales sanitarios. Con el objetivo de mejorar la gestión de la pandemia en nuestro país, las 80 sociedades científicas participantes en este encuentro desean trasladar a la opinión pública y a las autoridades sanitarias el siguiente MANIFIESTO:

  1. La vacunación, como prioridad. El primer y gran objetivo común de todas las administraciones españolas debería ser en este momento la vacunación, y esta debe de hacerse de forma coordinada, atendiendo a la evidencia científica, y evitando decisiones precipitadas que despierten alarma y desconfianza entre los ciudadanos. La vacunación debe estar fuera del debate político. Por ello, nuestro primer y principal mensaje a las autoridades políticas es el siguiente: vacunen. Y a los ciudadanos este otro: vacúnense. La vacunación no debe suspenderse sin atender a criterios puramente científicos ni de forma impulsiva. No cultivemos el miedo.
  2. Coherencia territorial. No solo es preciso que las administraciones coordinen sus políticas, también deben coordinar sus mensajes y plantear un frente común, sin voces disonantes. Eso evitará que se genere confusión y desconfianza en la población general, además servirá para trasmitir un mensaje de colaboración y cooperación entre todos como la mejor forma de ganar a la pandemia.
  3. Transparencia y responsabilidad. La sociedad pide transparencia. Y la transparencia supone contar a la sociedad las nuevas evidencias que se van obteniendo. Esas nuevas evidencias incorporan matices a los mensajes. Esos matices son la propia esencia del conocimiento científico. Pero corresponde a los expertos, y no a los políticos, traducir estos matices en recomendaciones.
  4. Sigamos aprendiendo. Es increíble lo que se ha aprendido y avanzado en un año. En la comunidad científica se ha propiciado además la difusión del conocimiento a través de nuevas tecnologías, lo que ha facilitado la actualización casi diaria del conocimiento acumulado. Pero es mucho lo que aún tenemos que aprender. Sobre el propio virus y también sobre las vacunas. Sobre la inmunidad frente a las variantes. Sobre su capacidad de detener la transmisión de la infección. Sobre la inmunidad cruzada en determinadas poblaciones. Sobre la continuidad de los síntomas y el llamado covid-persistente. Sobre la propia interrelación de la pandemia con la globalización.
  5. Apostar por la investigación es dedicar recursos a la investigación. De esta pandemia hemos aprendido muchas cosas, pero la fundamental quizás sea la importancia estratégica de la investigación. Solo de la ciencia y la innovación podíamos esperar soluciones a esta situación y solo de la ciencia y la innovación han procedido. Pero por la investigación no se apuesta desde la retórica, sino con recursos. Apostar por la investigación es dedicar recursos a la investigación. Pedimos a las administraciones públicas un cambio radical de tendencia en la inversión pública por la I+D+i. Y pedimos a los ciudadanos que se lo exijan.
  6. Salud Pública. Con frecuencia decimos que la salud es lo más importante, pero ni las administraciones ni los ciudadanos obramos muchas veces en consecuencia. De esta pandemia también hemos aprendido que hay que promover un concepto mucho más proactivo de la salud y que las crisis sanitarias mejor resueltas son las que se previenen, porque no hay sistema que pueda soportar niveles de presión asistencial como los vividos.
  7. Gestión sanitaria. De la pandemia también se han sacado importantes conclusiones e innovaciones a nivel de gestión. Durante este tiempo se han inventado formas de atender a la población que hubieran sido impensables antes de la pandemia. Se ha propiciado la creación de nuevas modalidades asistenciales, sobre todo telemáticas, que sin duda marcan un camino por el que seguirá avanzándose en el futuro, y se debe profundizar en algunas como la atención domiciliaria hospitalaria. Asimismo, es preciso afrontar un debate sobre la atención socio-sanitaria a personas mayores.
  8. Multidisciplinariedad. La pandemia COVID19 ha afectado a todas las profesiones sanitarias y es una enfermedad que afecta a múltiples órganos y sistemas del organismo, por lo que ha afectado también en mayor o menor medida a todas las especialidades. Eso ha propiciado una cultura de flexibilidad y trabajo colaborativo que ha llegado para quedarse, y del que es buena muestra este Congreso, al que se han presentado más de un millar de trabajos científicos, la mayoría de ellos surgidos de equipos multidisciplinares.
  9. Atención Primaria y Hospitalaria. La pandemia, en sus diferentes oleadas, también ha demostrado el papel clave que juegan todos los profesionales sanitarios en el sistema de salud y la necesidad de reforzarlas brindándole los recursos adecuados, sobre todo humanos. Es necesario subsanar las deficiencias laborales crónicas del Sistema Nacional de Salud. Como en el caso de la ciencia, podemos decir que por la Sanidad se apuesta con inversión. Y particularmente con inversión en recursos humanos.
  10. Recuperación total e integral del paciente. Es preciso brindar atención integral a los pacientes COVID19, prestándoles tanto asistencia hospitalaria como ambulatoria, actuando frente a las secuelas, físicas o psíquicas, que puedan derivarse y ayudando a los pacientes que han superado la fase aguda a una recuperación completa.
  11. Mejorar la comunicación. En el contexto de la importancia de potenciar las políticas de Salud Pública, la comunicación juega un papel fundamental. La pandemia ha sido infodemia y nos ha mostrado con extraordinaria crudeza hasta qué punto es sensible y relevante la información que se ofrece a la población. En eso también tenemos mucho que aprender, los científicos y sanitarios, los primeros: con información comprensible, clara, oportuna, conveniente y rigurosa. Pero de poco servirá que lo hagamos si los mensajes públicos se utilizan como ariete político y no como herramienta de prevención, información y sensibilización social.

Para visualizar el PDF original, hacer click en el siguiente enlace:

PDF Manifiesto

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