El hospital incorpora una herramienta de seguimiento que permite reducir las pruebas invasivas y personalizar la vigilancia de las personas trasplantadas.
El Hospital Universitario de Bellvitge ha incorporado el análisis del ADN libre circulante del donante al seguimiento del trasplante cardíaco. Desde su puesta en marcha en diciembre de 2025, el procedimiento ha permitido evitar 69 biopsias cardíacas, según los datos publicados por el centro.
La técnica utiliza una extracción de sangre para medir un biomarcador conocido como dd-cfDNA. Su incorporación permite reducir las biopsias programadas durante el primer año, cuando el protocolo del hospital contemplaba entre seis y siete.
Los primeros resultados en Bellvitge
El Laboratorio Clínico Territorial Metropolitana Sur ha realizado más de cien determinaciones. En cerca del 64 %, los valores obtenidos permitieron prescindir de la biopsia de control. En aproximadamente el 28 %, los resultados orientaron hacia una vigilancia clínica más estrecha.
El centro también ha iniciado controles con esta herramienta en siete receptores de trasplante renal. Los resultados comunicados reflejan su incorporación progresiva a la práctica asistencial. Información del Hospital de Bellvitge.
Qué información aporta el ADN del donante
El órgano trasplantado conserva el material genético de su donante. Cuando se produce daño en sus células, pueden liberarse fragmentos de ese ADN a la sangre del receptor. Su medición ofrece información sobre el estado del injerto y ayuda a valorar la posibilidad de rechazo.
Una de las principales utilidades de este biomarcador es su capacidad para ayudar a descartar rechazo en determinados contextos clínicos. El consenso de la Sociedad Europea de Trasplante de Órganos, ESOT, reconoce su uso como herramienta de vigilancia en receptores de trasplante cardíaco.
Menos biopsias, con una interpretación clínica cuidadosa
Un resultado elevado no confirma por sí solo un rechazo, ya que puede responder a otras causas de lesión del órgano. Además, el análisis no distingue entre rechazo celular y rechazo mediado por anticuerpos.
Por ello, la biopsia sigue siendo necesaria cuando está indicada para establecer el diagnóstico y orientar el tratamiento. La aportación de estos biomarcadores consiste en ayudar a seleccionar cuándo se necesita una prueba invasiva, integrando sus resultados con la evaluación clínica de cada paciente. Consenso de ESOT sobre biomarcadores en el seguimiento del trasplante cardiotorácico.
