La actividad en trasplantes no ha parado por completo durante la crisis del coronavirus, pero en lo que va de año se han realizado un 34% menos de trasplantes que en el mismo periodo del año anterior, al evitarse los trasplantes de donantes vivos.

La crisis del coronavirus ha paralizado la mayor parte de la actividad habitual de los hospitales durante casi dos meses, pero no toda. Con motivo del día del donante, se han hecho públicas las cifras de trasplantes realizados desde que el 13 de marzo se anunció el Estado de Alarma y hasta el 31 de mayo, que han ascendido a 379 trasplantes a partir de 171 donantes. Sí se ha visto resentida, sin embargo, por motivos de seguridad, la actividad de trasplantes de donante vivo. En conjunto, se han producido un 34% de trasplantes en lo que va de año que en el mismo periodo del año anterior.

Según detalla la Organización Nacional de Trasplantes “al tratarse  de un procedimiento programado y, en aras de proteger al máximo a donantes y a receptores, se decidió posponer este tipo de procedimientos [de donante vivo] hasta que la situación epidemiológica mejorara. No obstante, a pesar de la difícil situación, se realizó un trasplante hepático de donante vivo durante la pandemia”. 

La ONT explica que en las últimas tres semanas, “a medida que la situación en los hospitales ha ido recuperando su normalidad y se han habilitado circuitos libres de COVID19se ha reactivado el programa de trasplante renal de donante vivo y ya se han realizado seis procedimientos”. 

Esto ha sido posible bajo las directrices pautadas en el Plan Post-COVID-19, impulsado por la ONT y las Coordinaciones Autonómicas de Trasplante. 

Programa de donante renal vivo

Por otra parte, la ONT ha facilitado datos sobre el programa de donante vivo renal. Según en análisis del registro a partir de datos de 33 hospitales y 2.463 personas que donaron en vida un riñón entre 2010 y 2017, seis de cada diez donantes vivos de riñón fueron mujeres con una edad media de 51 años. La relación más frecuente entre donante y receptor es cónyuge/pareja sentimental en un 33% de los casos, seguida de padre/madre (28%) y hermano/a (24%). 

En cuanto a a intervención quirúrgica para la donación, se llevó a cabo por técnicas poco invasivas (mediante cirugía laparoscópica en el 98% de los procedimientos), lo que permite una estancia corta en el hospital, de sólo cuatro días de media. La ONT reconoce que como en toda intervención quirúrgica, el riesgo cero no existe, pero el registro muestra que sólo uno de cada 156 donantes precisó revisión quirúrgica de la cirugía tras la intervención antes de recibir el alta, una cifra similar a la publicada en las grandes series internacionales. La supervivencia al alta hospitalaria fue del 100% y del 99,6% a los seis años, sin fallecimientos relacionados con la donación. 

Durante los primeros tres meses posteriores a la donación, el estudio muestra que se aprecia una reducción de la función renal, que el otro riñón compensa en los meses siguientes y permite al donante llevar una vida normal. No obstante, los donantes vivos se realizaron revisiones médicas periódicamente. 

Programa de trasplante renal cruzado

Según detalla la ONT, “más de un centenar de los donantes vivos de este Registro han participado en el Programa Español de Trasplante Renal Cruzado, que se basa en el intercambio de donantes renales entre dos o más parejas donante-receptor que son incompatibles entre sí, para formar nuevas parejas que sí son compatibles”. 

En concreto, son 238 los pacientes que se han beneficiado de este programa desde que se iniciara en España en el año 2009. “El trasplante renal cruzado está muy desarrollado en determinados países con una elevada actividad de trasplante renal de donante vivo. Este es el caso de Australia, Canadá, Corea del Sur, Estados Unidos, Holanda o Reino Unido, que llevan realizando este tipo de intervenciones desde hace tiempo con excelentes resultados. A ellos se suma España, considerado como uno de los pocos países del mundo con un programa sólido de ámbito nacional. El correcto funcionamiento del Programa se basa en un Registro de parejas incompatibles donante-receptor vinculado a un algoritmo matemático que permite realizar combinaciones para identificar parejas compatibles por parte de la ONT cada cuatro meses”, explica la Organización Nacional de Trasplantes. 

El programa ha ido evolucionando con el paso del tiempo y se ha internacionalizado, por iniciativa de España, en el marco de la Alianza de Trasplantes del Sur (SAT, por sus siglas en inglés). Por el momento, junto con España, participan en el Programa de Trasplante Renal Cruzado Internacional del SAT, Italia y Portugal. Con la internacionalización del Programa se persigue aumentar las posibilidades de las parejas donante-receptor incluidas en los Registros Nacionales de Trasplante Renal Cruzado de encontrar una combinación adecuada. Días antes de decretarse el Estado de Alarma, se realizó el primer trasplante renal cruzado con Portugal y el tercero desde que se inició la internacionalización del programa (los dos anteriores se realizaron con Italia). 

55 trasplantes de riñón gracias a 18 “buenos samaritanos”

Dentro del programa español de trasplante renal cruzado se incorporó además la figura del “buen samaritano”, que permite por una donación en vivo de riñón a un desconocido iniciar una cadena de trasplantes. En la última década 221 personas se han interesado por esta iniciativa.

Según la ONT, “la protección del potencial donante es fundamental y el protocolo de actuación es muy garantista. Tras las entrevistas realizadas por el personal de la ONT y la valoración por parte de los equipos españoles que participan en este programa, finalmente 18 personas completaron la evaluación médica y psicosocial con éxito y fueron donantes efectivos. Gracias a ellos, se han podido iniciar 17 cadenas de trasplantes cruzados y 55 personas se han podido trasplantar. La cadena más larga hasta el momento se realizó en 2014; iniciada por un “buen samaritano”, en la cadena participaron cinco parejas y se realizaron seis trasplantes”.

En su mayoría, los donantes buenos samaritanos son varones, con una media de edad de 48 años, sin cargas familiares y con una clara trayectoria vital altruista (donantes de sangre o de médula ósea, con tarjeta de donante, colaboradores o miembros de ONG). Por cada donante altruista, de media, tres pacientes, recibieron el riñón que les ha permitido mejorar su calidad de vida. 

Fuente: https://www.diariomedico.com/

 

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