Nobel a la inmunoterapia en cáncer

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La estimulación del propio sistema inmune para atacar a las células tumorales es la base de un tratamiento que ha revolucionado el abordaje del cáncer en los últimos años. Los académicos han reconocido a los investigadores que permitieron estos hallazgos clínicos.

El inmunólogo Tasuku Honjo (Kioto, 1942), de la Universidad de Kioto, en Japón, identificó a PD-1, una de las moléculas del sistema inmunológico, conocidas como checkpoint, entre cuyas funciones se encuentra la de actuar como un freno de las propias defensas. Los tratamientos basados en ese descubrimiento, los inhibidores de checkpoint, se emplean ahora con éxito en varios tipos de tumores.

James P. Allison (Alice, en Texas, 1948), del Centro del Cáncer MD Anderson, en Texas, desveló cómo soltar esos “frenos” podría hacer que el sistema inmune atacara a las células del cáncer. Desarrolló este concepto hasta lograr un nuevo tratamiento oncológico, la inmunoterapia. Este inmunólogo recibió el Premio Lasker de Medicina en 2015 por estos trabajos.

Allison y Honjo mostraron cómo las diferentes estrategias para inhibir los frenos en el sistema inmune se pueden usar en el tratamiento del cáncer. Los descubrimientos fundamentales de los dos laureados constituyen un hito en la lucha contra el cáncer.

Una idea diferente

Durante la década de 1990, en su laboratorio en la Universidad de California, Berkeley, James P. Allison estudió la proteína de los linfocitos T CTLA-4. Fue uno de los científicos que observaron que el CTLA-4 funciona como freno de las células T. Otros equipos de investigación explotaron el mecanismo como un objetivo en el tratamiento de la enfermedad autoinmune. Allison, sin embargo, tenía una idea completamente diferente. Él ya había desarrollado un anticuerpo que podría unirse a CTLA-4 y bloquear su funciónAhora se dispuso a investigar si el bloqueo de CTLA-4 podría desconectar el freno de células T y liberar el sistema inmune para atacar las células cancerosas.

Allison y su grupo realizaron un primer experimento a fines de 1994, que repitieron inmediatamente durante las vacaciones de Navidad. Los resultados fueron espectacularesLos ratones con cáncer se habían curado mediante el tratamiento con los anticuerpos que inhiben el freno y desbloquean la actividad de las células T antitumorales. A pesar del poco interés de la industria farmacéutica, Allison continuó sus intensos esfuerzos para desarrollar la estrategia en una terapia para humanosPronto surgieron resultados prometedores de varios grupos, y en 2010 un importante estudio clínico mostró efectos sorprendentes en pacientes con melanoma avanzado. En varios pacientes desaparecieron los signos de cáncer remanente. Tales resultados nunca se habían visto antes en este grupo de enfermos.

La función de PD-1

En 1992, unos años antes del descubrimiento de Allison, Tasuku Honjo descubrió PD-1, otra proteína expresada en la superficie de las células T. Decidido a desentrañar su papel, exploró su función en una serie de experimentos realizados durante muchos años en su laboratorio de la Universidad de Kioto. Los resultados mostraron que PD-1, similar a CTLA-4, funciona como un freno de células T, pero opera por un mecanismo diferente.

En experimentos con animales, el bloqueo de PD-1 también demostró ser una estrategia prometedora en la lucha contra el cáncer, como mostraron Honjo y otros grupos. Esto allanó el camino para utilizar a la molécula como un objetivo en el tratamiento de pacientes. El desarrollo clínico se produjo, y en 2012 un estudio clave demostró una clara eficacia en el tratamiento de pacientes con diferentes tipos de cáncer. Los resultados fueron espectaculares, lo que condujo a la remisión a largo plazo y posible curación en varios pacientes con cáncer metastásico, una condición que previamente se había considerado esencialmente intratable.

Desarrollo clínico espectacular

Después de los estudios iniciales que muestran los efectos del bloqueo CTLA-4 y PD-1, el desarrollo clínico ha sido espectacular. Ahora se sabe que el tratamiento, denominado inmunoterapia, ha cambiado fundamentalmente el resultado para ciertos grupos de pacientes con cáncer avanzado. Al igual que otras terapias contra el cáncer, se observan efectos secundarios adversos, que pueden ser graves e incluso poner en peligro la vida. Son causados ​​por una respuesta inmune hiperactiva que conduce a reacciones autoinmunes, pero por lo general son manejables. La intensa investigación se centra en dilucidar los mecanismos de acción, con el objetivo de mejorar las terapias y reducir tales efectos secundarios.

De las dos estrategias de tratamiento, la terapia contra PD-1 ha demostrado ser más efectiva y se están observando resultados positivos en varios tipos de cáncer, incluidos cáncer de pulmón, cáncer renal, linfoma y melanoma. Nuevos estudios clínicos indican que la terapia de combinación, dirigida tanto a CTLA-4 como a PD-1, puede ser incluso más efectiva, como se ha demostrado en pacientes con melanoma. Actualmente se están llevando a cabo numerosos ensayos de tratamientos con inhibidores de checkpoint contra la mayoría de los tipos de cáncer, y se están probando nuevas proteínas de punto de control como objetivos.

Fuente: www.diariomedico.com

Author: Satot

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